Las Mentiras

Hoy quería tomarme el tiempo para compartir mi perspectiva sobre la mentira y la forma en que hace que el mundo gire un poco más lento. Todo el mundo dice mentiras blancas, supongo, pero en el momento en que puedas encontrar dentro de ti mismo la posibilidad de darte cuenta de todo el trabajo extra que añades a tu probablemente ya estresante carga al mentir, es el momento en que te darás cuenta de lo irrelevante que es la mentira para tu constante existencia, pero te darás cuenta de que aunque tengas que abrazar algunos momentos bastante serios, te darás cuenta de que también te salvas de un par de situaciones bastante estúpidas.
Las mentiras están bien cuando se las das a los niños. A veces los niños son demasiado jóvenes para procesar e interpetar adecuadamente las situaciones de los adultos, y en estos casos encuentro que las pequeñas mentiras blancas son algo apropiado dependiendo de la circunstancia.
Sin embargo, entre adultos, la mentira me parece despreciable. No sólo es innecesaria, sino que, como dice la expresión: “Mentirme a mí es como mentirte a ti, es como mentir a Dios”.
La verdad es que no tiene sentido. No nos vayamos por las ramas, las mentiras se dicen por miedo. El miedo empieza a asolar el alma y entonces por temor a las consecuencias sobre el conocimiento de otra persona de ciertas situaciones provoca sentimientos de miedo, o de incertidumbre, y sólo por esa razón, se dicen mentiras. Las mentiras que se dicen sobre esta base son de la peor clase. Implica que el mentiroso tiene obviamente algunos problemas personales que resolver en lo que respecta a la defensa de sus puntos de vista particulares o de aquello en lo que cree. Por cierto, si tienes que mentir sobre algo a alguien sobre algo en tu vida, entonces tal vez es el momento de evaluar por qué tienes que hacer toda esta mierda extra cuando en realidad, todo sale a la luz. Siempre es mejor decir la verdad y no tener miedo de nadie. Después de todo, el hombre no debe temer a ningún hombre, excepto a Dios.
El último punto que me gustaría señalar es que las mentiras también se dicen en un esfuerzo por salvar los sentimientos de alguien. Esto suele funcionar bien, al menos durante un tiempo, hasta que la verdad sale a la luz. El problema de mentir para no herir los sentimientos de alguien es que, aunque funcione durante un tiempo, al final la persona a la que se le ha mentido pasa por muchos más sentimientos heridos que los sentimientos heridos iniciales que intentabas evitar. Así que no sólo pasan por la decepción de que les digan una mentira y la descubran, sino que también tienen que conocer la verdad, que si fue la razón por la que dijiste la mentira en primer lugar, entonces es probable que la verdad real no sea un paseo por el parque. Así que tenlo en cuenta antes de pensar en decir una mentira. Probablemente sea un poco más difícil, pero al final es lo mejor para todas las partes implicadas. Mentir hace que el futuro pierda importancia, recuérdalo.

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